Las glándulas perianales son un conjunto de células cuya función es la secreción de una sustancia lubricante de fuerte olor, que se almacena en unos “sacos” a ambos lados del ano. 

 

La mayoría de carnívoros tienen estas glándulas (incluidos los perros) aunque los mustélidos las tienen más desarrolladas.

En hurones, las glándulas perianales tienen dos funciones:


- Lubrican el ano al defecar, facilitando la salida de las heces. Por eso, a un hurón al que se le han extirpado las glándulas le provocaremos un estreñimiento para el resto de su vida, pudiendo provocar incluso el prolapso rectal.


- Constituye una defensa pasiva: cuando un hurón se asusta, le duele mucho algo, o se encuentra en peligro, involuntariamente vacía sus glándulas, de manera que “nos avisa” de que algo no va bien. Cuando un hurón suelta las glándulas, el olor producido es muy intenso y penetrante, pero tiene muy corta duración.

 

Algunos hurones no sueltan las glándulas en toda su vida, aunque lo normal es que lo hagan en contadas ocasiones.

 

Extirpándolas sólo conseguimos que el hurón no tenga modo de avisarnos de que se encuentra en peligro. Además, por si sus consecuencias negativas parecen pocas, puede ser peor el remedio que la enfermedad: algunos hurones sin glándulas, al asustarse reaccionan defecando y orinándose encima sin importarles dónde están.

 

Estas glándulas NO son responsables del olor corporal, por lo tanto extirpándolas sólo conseguiremos hacer pasar al animal por una operación dolorosa, completamente inútil, y que en un futuro pueda tener problemas, como los ya mencionados estreñimiento y prolapso rectal.

 

El hurón huele. Como todos los animales: un perro huele, un caballo huele, y las personas olemos.

 

El olor del hurón proviene de las glándulas sebáceas, pequeñas glándulas que tiene repartidas por toda la superficie de su cuerpo (todos los mamíferos tienen estas glándulas) y producen una sustancia llamada almizcle que recubre la piel, con función protectora.

 

Cuando un hurón está en celo, la producción de estas glándulas se multiplica, aumentando el olor del hurón en más de 20 veces en el caso de un macho, y 2 o 3 en el de la hembra. 

 

La castración es único método eficaz y con fundamento para disminuir el olor de un hurón, pero como comentaremos en el siguiente apartado, no debe hacerse antes de que el hurón haya acabado de desarrollarse.

 

Entonces, si es una operación perjudicial y sin fundamento ¿por qué se practica? Por desconocimiento.

 

Muchos veterinarios promueven esta intervención desde el total desconocimiento, en todas las tiendas de animales se recomienda, la mayoría de la gente lo cree… Hay que acabar con los falsos mitos sobre este tema y seguir el ejemplo de Francia y Bélgica, donde la extirpación de glándulas ha sido prohibida.

 

 

¡¡¡ NO A LA EXTIRPACIÓN

DE GLÁNDULAS !!!

 

Boletín de noticias